La trampa funciona sin producto y sin matar al animal. El ratón entra por el orificio, llega a la cámara de retención y no vuelve a salir; el mecanismo queda armado, de modo que los siguientes ejemplares caen en la misma trampa sin necesidad de que acuda un técnico.
Es la solución para zonas donde el rodenticida está descartado por definición. Líneas de producción de alimentos, cocinas, centros educativos y sanitarios: allí donde la pregunta del auditor «con qué sustituís el veneno» necesita una respuesta concreta.
Qué aporta esta solución
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Captura múltiple
La trampa no necesita rearmarse tras cada captura, así que permanece activa entre revisiones.
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Cero química
Funcionamiento puramente mecánico. Sin producto no hay fichas de datos de seguridad que controlar ni riesgo de envenenamiento secundario.
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Cámaras ventiladas
La perforación de la carcasa da aire a las cámaras de retención, condición para que la trampa sea realmente de captura viva.
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Ventanas de inspección en la tapa
El técnico comprueba ambas cámaras sin abrir la carcasa: más rápido y sin molestar innecesariamente al animal capturado.