En una planta alimentaria una plaga no es una cuestión estética, sino una no conformidad — y puede detener un envío o bajar la puntuación en la auditoría del sistema de calidad. Por eso aquí trabajamos de otra forma que en una intervención puntual: la monitorización es continua, las estaciones están numeradas y ubicadas en un plano, y cada visita termina con un informe.
El auditor no valora si apareció una plaga, sino si la planta la detectó, la describió y reaccionó. Por eso la documentación forma parte del servicio y no es un añadido. El historial de la instalación, las fichas de datos de seguridad de los productos y las recomendaciones tras la auditoría quedan en el sistema CERBER y están disponibles incluso cuando la inspección llega sin avisar.
Riesgos habituales en este sector
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Roedores en la zona de materia prima
La recepción y los silos son el primer punto de entrada. Sin monitorización perimetral el problema aparece ya en la zona de producción.
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Insectos rastreros y voladores
El calor y la humedad de las naves de producción acortan el ciclo de los insectos: el control debe adelantarse a la temporada, no reaccionar a ella.
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Plagas de productos almacenados
Los gorgojos y las polillas sobreviven en restos de materia prima dentro de la maquinaria. Hace falta monitorización con feromonas, no solo visual.
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Lagunas en la documentación
El hallazgo más habitual en una auditoría no es la plaga, sino la falta de registro de la acción tomada y de su eficacia.