En las instalaciones donde se procesan alimentos, cada gramo de química importa. Por eso, en 2020 introdujimos dispositivos innovadores que reducen el uso de rodenticidas manteniendo la plena eficacia de la supervisión.
Cómo funciona
En lugar de basar la desratización solo en el veneno, combinamos métodos físicos con la supervisión electrónica de las estaciones. Como resultado:
- reducimos la cantidad de productos químicos en las zonas de contacto con alimentos,
- detectamos antes la actividad de roedores,
- cada cambio queda registrado en el sistema CERBER.
Qué aporta al auditor
Menos química no es solo una cuestión ambiental. También significa una documentación más sencilla y menor riesgo en las auditorías HACCP, IFS o BRC. El historial de la instalación está disponible en línea y los informes se generan automáticamente.
¿Quieres comprobar si esta solución encaja en tu instalación? Empieza por una auditoría inicial.